Los últimos cinco años no han sido sencillos para el mercado de oficinas, ni a nivel internacional ni en Barcelona. Hemos afrontado retos de gran calado como la pandemia del Covid-19, el cambio de paradigma hacia el trabajo remoto o la desaceleración del boom tecnológico. Al mismo tiempo, el mercado de inversión se ha visto condicionado por la inflación y la fuerte subida de los tipos de interés.

En contextos así, remar a contracorriente hace que alcanzar la meta resulte aún más gratificante.

Con el edificio Puerto Marina —históricamente conocido como edificio ATO— asumimos el reto en plena pandemia, en 2020. En una primera fase se impulsó la reforma integral de las zonas comunes, dotando al inmueble de nuevos servicios como cantina con terraza, aparcamiento para bicicletas y patinetes, y vestuarios, además de mejorar de forma notable su imagen y prestaciones.

La respuesta positiva de los inquilinos históricos, en su mayoría multinacionales, permitió renovar y ampliar contratos, mientras que la llegada de nuevos arrendatarios de prestigio confirmó el reposicionamiento del activo y su potencial de futuro.

El ciclo se cerró antes del verano con la venta del inmueble, hasta ahora propiedad de un fondo internacional, a una familia local con vocación de consolidar el activo a largo plazo.

La Marina del Prat Vermell se perfila como el mayor proyecto de transformación urbanística en Barcelona de la última década, con previsiones de acoger a cerca de 10.000 familias y generar entre 8.000 y 11.000 empleos. Un desarrollo ambicioso y apasionante para la ciudad.

Nada de esto habría sido posible sin la confianza depositada en nosotros desde el inicio por Inmoglaciar. Asimismo, quiero agradecer a Activa Properties su valiosa aportación para lograr el cierre de esta operación.

Junio 2025